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Repaso Casos desde Efectos Mat- Sociedad de Bienes Gananciales

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§ expensas de la sociedad de gananciales.
§ Se acreditará a la sociedad de gananciales lo oinvertido en producir la mejora.
§ El aumento de valor provocado por la i nversión o expensa queda integrado en la cosa misma y no surge una parte indivisa a favor de la comunidad de gananciales, sino que esta solo habrá adquirido un derecho de crédito contra el cónyuge propietario.
§ Cuando la plusvalía es el mero resutlado del transcurso del tiempo, od e otras causas que no sea el esfuerzo de uno de los cónyuges o a costa del caudal común, ella beneficia únicamente al propietario respectivo
§ El esfuerzo del cónyuge o la inversión del caudal común tiene que ser objeto de prueba por el que alegue el carácter ganancial de la plusvalía. No puede valerse de presunción alguna, ya que el simple aumento de valor no da base para ello.

Ø Decisión:
§ No hubo prueba de que la plsuvalía se debió al esfuerzo de uno de los cónuges o a costa del caudal común. Por lo tanto nada podemos acreditarle a la sociedad de bienes gananciales.

§ SLG y por ende la acción pertenecer únicamente a esta.
Ø Derecho:
§ Art. 91 C.C: Cualquier de los conyuges podrá representar legalmente a la sociedad conyugal. Cualquier acto de administración unilateral de uno de los cónyuges obligará a la sociedad legal de gananciales y se presumirá válido a todos los efectos legales.
§ Tanto el espos ocmo la esposa, tienen capacidad de iure para representar a la sociedad de gananciales.
§ La mejor practca en acciones donde se reclaman y protegen intereses gananciales es incluir a ambos cónyuges y mencionar (hacer parte) a la SLG. Sin requieren reconocer plenamente que un cónyuge tiene la capacidad legal necesaria para reclamar daños gananciales sin tener que incluir o mencionar en la demanda la SLG y al otro cónyuge.

Ø Decisión:
§ Cuando uno de ellos comparece judicialmente y hace un reclamo de naturaleza ganancial (esté así alegado o no), si posteriormente se prueba, ha de estimarse la acción en nombre de la SLG, sin que la omisión incial de una alegación al respecto sea defectuosamente fatal.
§ Lo alegara o no el Sr. Urbino, la prueba reveló el carácter ganancial de su reclamo. Estamos ante la presencia de un acto unilateral de uno de los cónyuges al amparo de su facultad de iure para dminsitrar y representar judicialmente a la SLG.
§ La prueba enmendó y subasano la omisión de parte indispensable y por ende, no procede la desetimación.





Maldonado v. Banco Central, 138 DPR 268 (1995)
Hechos:
En 1963, Aragonés, soltero, adquirió en Añasco 2 solares con estructuras por las que pago $3 mil c/u.
Tres años más tarde se casa con Calvo.
Durante el matrimonio destruyeron una de las casa y construyeron una nueva, mientras que al inmueble restante sobre la primera planta de hormigón añadieron una 2da de madera.
Adquirieron varios bienes e establecieron un negocio comercial conocido como "Sandra Shop".
En 1980 se divorciaron.
Calvo solicito la liquidación de la sociedad de gananciales.
Un contador partidor rindió un informe el cual el T.P.I. recogió en su sentencia.
Aragonés peticiona revisión, la cual acoge el T.S.
Controversia: ¿Son privativas o gananciales los inmuebles contraídos antes del matrimonio?
Decisión: Dependiendo de qué párrafo del artículo 1304 del CCivPR se encuentren clasificados los inmuebles, contraídos antes del matrimonio, al momento de la división de bienes.

Fundamentos:
El precepto legal que gobierna la solución del caso y bajo el cual se examina cada inmueble es el Art. 1304 del CCivPR. Véase el art. 1304.
¿Gananciales o Privativos?
Casa en Calle Victoria núm. 30
El 2do párrafo del Art. 1304 consagra la accesión al revés o anti accesión. Norma general las edificaciones son accesorias al suelo. Si se construye a costa de la SLG serían del cónyuge dueño del solar conforme al 1er párrafo; bajo el 2do párrafo estos edificios son gananciales y se abona el valor del terreno al cónyuge propietario del suelo. Esto resuelve que el inmueble es ganancial. La demolición de la estructura original y edificación de una nueva en nada altera la conclusión si la demolición fue total.
Hay que precisar cuando la sociedad adquiere el suelo para adjudicar valor. La doctrina admite 3 posibilidades: al comienzo de la obra; al terminarse el edificio; o al liquidarse la sociedad de bienes. Se descarta la primera por el art. 1304 que aduce y refiere a edificios construidos, la terminación es condición Sine qua non para la aplicación. La tercera arguye que el traspaso se realiza al efectuarse la indemnización; no es hasta que se liquida la sociedad que se conoce si hay pérdida o ganancias, si existen bienes gananciales. De esta se prescinde de ella debido a que en su análisis le convencen las razones, cuantitativas y calificativas, que existen a favor de la segunda.
La segunda como razones de peso: 1) la construcción del edificio es en sí la causa de transferencia, 2) en su dinámica conceptual operativa, la figura jurídica que aflora es la de una compraventa con precio aplazado, pues no resulta necesario la entrega previa o coetánea del precio del solar para la adquisición de su dominio; y 3) aunque cierta y realmente no puede determinarse si el edificio es ganancial hasta la liquidación de la sociedad, ese mismo fenómeno ocurre con todo bien adquirido durante el matrimonio y ello no impide que la norma legislativa repute ganancial tales adquisiciones.
Por tanto erro el tribunal a quo al dejar de reconocer y adjudicar, como crédito al que tenía derecho Aragonés, el valor del solar al momento en que se termino de construir la nueva edificación. Sentencia modificada.


Casa en Calle Victoria núm. 62
Los hechos esenciales la primera planta de la edificación era en hormigón, adquirida antes del matrimonio por el recurrente. La segunda de madera se construyó vigente el matrimonio. La glosa considera como requisitos para el 2do párrafo que las edificaciones sean obras independientes y principales y se construyan de nueva planta. Una edificación en una segunda planta no encaja en el 2do párrafo del Art. 1302, a este tipo de construcción le aplica el primero. No representa un destierro de la SG, existe una cotitularidad o condominio entre el cónyuge y la sociedad, la doctrina favorece concederle solamente un derecho de crédito.
Torralba señala que debe distribuirse el aumento en valor entre el cónyuge propietario y la sociedad de gananciales en proporción al valor del bien y al costo de la mejora al momento en que esta se hizo. Ventaja de esto es que la sociedad tendría interés en hacer las mejoras y éstas se considerarían una buena inversión si se le da participación adecuada en el aumento en valor. Otra razón favorable es que tal solución es más consistente con la razón de las ganancias, pues todos los beneficios y aumentos en valor por el esfuerzo o trabajo de los cónyuges deben ser gananciales.
Esta posición es la más justa y correcta en nuestro ordenamiento jurídico. Toma en cuenta que la SG se beneficie de sus inversiones, estimula que las haga y no perjudica al cónyuge propietario. Este siempre retiene su derecho de percibir el incremento en valor que tiene su bien, independiente de la mejora.

Negocio "Sandra Shop"
Aragonés alega que se debió determinar e incluir los beneficios que Calvo devengó desde el divorcio hasta su liquidación mientras ella estuvo en exclusiva posesión del mismo y la plusvalía del negocio como un activo. Art. 105 y 1315; Arts. 326 al 340; Art. 327 y 1322 Aragonés tiene derecho a participar de la mitad de los beneficios.
Surge de la sentencia de divorcio condeno a Aragonés a para pensión alimenticia de $400 mas beneficios devengados del negocio hasta liquidar la sociedad. Esta razón el contador estimo que no tenía razón en su planteamiento de que los beneficios debieron formar parte de caudal ganancial. Incidió. Una vez disuelto el matrimonio, y hasta la sociedad, los alimentos de los hijos se reparten entre los padres en proporción a su caudal de bienes gananciales. El que paga en exceso tiene un crédito a su favor. El informe del contador es erróneo, no considera esta norma. Deben hacerse los cómputos correspondientes y modificar la sentencia.
Ø Hechos:
§ Estella Webb y Milton Toppel (no puertorriqueños) se casan en NY y luego se mudan a PR donde permanecieron domiciliados hasta 1970, fecha en que se mudaron nuevamente a NY. Posteriormente el señor Toppel en agosto de 1975 regresa a PR. En PR los esposos acumularon una foturna considerable (Pueblo). En 1981 se dictó la sentencia de divorcio donde el Tribunal concluyó que el matrimonio de los Toppel no estuvo nunca sujeto al regimen de la sociedad de gananciales y que los bienes muebles le pertenecen al esposo, pero que los bienes inmuebles sitos en PR deben distribuirse conforme al regimen ganancial de PR.

Ø Derecho:
§ Las leyes relativas alos derechos y deberes de familia o al estado condición y capacidad legal de las personas obligan a los ciudadanos de PR aunque residan en países extranjeros.
§ La existencia en el foro de una política pública de tal vigor no signfica que todo matrimonio residente o que haya residido en PR, no importa las circunsancias, queda sometido, en ausencia de capiutlaciones, al regimen legal de la sociedad de gananciales. Cada caso tendrá que examinarse a la luz de sus circunstancias particulares. La existencia de tal política reforzará necesariamente, sin embargo, el principio de igualdad entre los esposos cuando la conexión con este foro sea, como aquí, sólida y dominante.


Ø Decisión:
§ El patrimonio matrimonial está sujeto al regimen puertorriqueño de socieda legal de gananciales. Tanto los bienes inmuebles como los bientes muebles tangibles o intangibles, adquiridos durante el matrimonio se distribuirán conforme a las normas que rigen la liquidación de tal género de sociedad.
Ø Hechos:
§ El maestro Rosado fallece intestado en el 2008. Le sobrevivieron 3 hojos, un nieto y su viuda la sra. Acevedo Marrero. En abril del 2009 la sucesión presenta una demanda contra la viuda para la liquidación de bienes gananciales reclamando así obras producidas por el maestro Rosado antes y durante el matrimonio por ser privative. La sra Acevedo reclamó 106 obras creadas durante el matrimonio y según ella pertenecientes a la Sociedad Legal de Gananciales. 35 obras que le pertenecían de manera privative por recibirlas como regalo antes de contraer matrimonio y 56 tambien regalos pero durante el matrimonio en momentos de regocijo familiar.


Ø Derecho:

§ La Sociedad Legal de Gananciales es el regimen económico supletorio que rige durante el matrimonio a falta de capitulaciones matrimoniales

§ La sociedad legal de gananciales comienza el día enq ue se celebra el matrimonio y conlleva que los cónyuges sean codueños y coadministradores de la totalidad del patrimonio matrimonial.

§ La sociedad legal de gananciales concluye al disolverse, ya sea por muerte, divorcio o nulidad. Es desde ese momento en que ambos hacen suyos por la mitad las ganancias o beneficios obtenidos indistintamente por cualquiera de ellos durante el matrimonio.

§ El patrimonio matrimonial está compuesto por:

§ Los biens adquiridos a título oneroso o costa del caudal común
§ Por aquellos obtenidos por la industria, sueldo o trabajao de los cónyuges
§ Por los frutos, rentas o itnereses percibidos o devengados durante el matrimonio de los bienes communes o privativos
§ Haybiens que por su naturaleza personalísima son exclusivos de su titular, aunque para su conecución se hayan destinado fondos del caudal común o empleado la industria, sueldo o trabajo de uno o ambos cónyuges.
§ Una vez celebrado el matrimonio, se prehíben expresamente las donaciones entre cónyuges, pues nuestra ley solo permite los regalos módicos que los cónyuges se hagan en ocasiones de regocijo para la familia

Ø Decisión:

§ El propósito de la Ley de Propiedad Intelectual de 1988, y que no variara con la promulgación de la Ley de Derechos orales de Autor de 2012, es proteger la relación personalísima del autor con su obra y facilitar lo que este desee hacer con su prerrogativas, las de publicar la obra o retractarse de la misma.

§ Este proposito es incompatible con permitir la cotitularidad y coadminstración de las obras con la Sociedad Legal de Gananciales...
§ Las obras en cuestión fueron creadas por el esfuerzo de su esposo vigene el matrimonio, pero esto no es suficiente para sostener la ganancialidad de una obra original de arte plástico que no ha sido explotada

§ Al estar el autor en posesión de las obras y en condiciones de ejercer todos aquellos derechos que tanto la ley federal comoe statal le confiere, estas son privativas

§ A la disolución del matrimonio por razón de muerte del autor, las obras que no han sido vendidas ni cedidsa, son parte del caudal hereditario y transmisibles de conformidad con el derecho de sucesión. Estas no han dejado el seno de su creador ni la protección que le Brinda el derecho moral de autor, por lo que no se han convertido en bienes absorbibles por la masa gnancial.

§ Sin embargo, tan pronto dicha obra se traduce en beneficios económicos el cuadro de privatividad antes descrito cede y por lo tanto, la Sociedad Legal de Gananciales tienen derecho a los frutos que esta genere vigente el matrimonio, así como aquellos derechos que le reconoce nuestro ordenamiento jurídicosobre los bienes privativos

§ Reconocemos que la socieda tiene un crédiyo por los materiales, biens o fondos communes que se utilizaron para la creación de las obras y que fueron pagados por esta.

§ Las obras del maestro Rosado del valle que no estuvieran sujetas a un contrato de explotación económica o que no hayan sido cedidas al fallecimiento del autor, son privativas y parte del caudal hereditario. NO obstante, la extinta sociedad legal de gananciales, y a sra. Acevedo Marrero como partícipe de la comundiad postganancial tiene un crédito por los materiales, bienes o fondos communes que se utilizaron para la creación de las obras.
Opinión del Tribunal emitida por el Juez Asociado señor COLÓN PÉREZ.

En San Juan, Puerto Rico a 16 de agosto de 2018.
En el presente caso nos corresponde determinar quién tiene derecho a los beneficios de un plan de retiro regido por la ley federal de Employee Retirement and Income Security Act de 1974 (ERISA), cuando el participante del plan contrae segundas nupcias y no revoca cierto formulario de designación de beneficiario a favor de su primera esposa.

Adelantamos que, al examinar minuciosa y detenidamente las disposiciones legales que gobiernan el asunto, resolvemos que los beneficios del referido plan de retiro le corresponden a la segunda esposa del participante

Evaluados los planteamientos de las partes, el Tribunal de Primera Instancia de San Juan dictó una Sentencia Sumaria Parcial a favor de la señora Iglesias Saustache. Al así hacerlo, determinó que ésta última era la beneficiaria de la totalidad de los beneficios del Plan de Retiro, toda vez que el licenciado Andújar Figueroa no revocó el formulario para la designación de beneficiarios que hizo a favor de ésta. insatisfecha, la señora Calderón Félix recurrió al Tribunal de Apelaciones y señaló que el foro primario erró al concluir que la señora Iglesias Saustache era la beneficiaria de la totalidad de los fondos del Plan de Retiro, al no reconocer el Acuerdo de División, pactado entre ésta y el licenciado Andújar Figueroa.


Oportunamente, la parte recurrida presentó su alegato en oposición.
Luego de examinar ambos alegatos, el foro apelativo intermedio confirmó la sentencia del Tribunal de Primera Instancia. En síntesis, el Tribunal de Apelaciones resolvió que la señora Iglesias Saustache era la acreedora de todos los beneficios del Plan de Retiro.
No conforme con esa decisión, la señora Calderón Félix recurre ante nos y, bajo fundamentos similares a los expuestos en el foro primario y apelativo intermedio, sostiene que el Tribunal de Apelaciones erró al resolver que la señora Iglesias Saustache era la beneficiaria de la totalidad de los beneficios del Plan de Retiro y, a grandes rasgos, al no reconocer el Acuerdo de División pactado entre ésta y el licenciado Andújar Figueroa.


Trabada así la controversia, y contando con el beneficio de la comparecencia de ambas partes, procedemos a resolver.

SENTENCIA

En San Juan, Puerto Rico a 16 de agosto de 2018.
Por los fundamentos expuestos en la Opinión que antecede, la cual se hace formar parte de la presente Sentencia, se revoca la sentencia emitida por el Tribunal de Apelaciones y se devuelve el caso al Tribunal de Primera Instancia para la continuación de los procedimientos a tenor con lo aquí resuelto.
Ø Hechos:
§ El 6 de mayo de 1993 González y Guadalupe otorgaron una escritura de capitulaciones matrimoniales (antes de casarse). 10 años luego González presenta una demanda de divorcio por trato cruel. Mientras se daba el proceso Guadalupe entabló una demanda alegando que de acuerdo a los estipulado en las capitulaciones el regimen establecido era el de sociedad de bienes gananciales, incluyendo aquellos bienes que surgieran de las empresas privativas. El señor González por su parte se opuso debido a que no era correcto establecer que la cláusula tenía le propósito de establecer la sociedad de bienes gananciales para todo.


Ø Derecho:

§ Antes de contraer nupcias los futuros cónyuges pueden otorgar capitulaciones matrimoniales para reglamentar los intereses pecuniarios que surgen de dicha relación o establecer las condiciones de la sociedad conyugal relativas a los bienes presents y futuros o, incluos a aspectos no patrimoniales.
§ El contrato de capitulaciones matrimoniales permite "regular los derechos de los esposos sobre sus bienes respectivos; los derechos sobre las ganancias realizadas por ellos durante sus unión; los intereses de los terceros que contratan con uno u otro de los espos y en definitive el interés económico y social del matrimonio.
§ Los futuros cónyuges pueden optar por diversos regimens económicos reconocidos por nuestro ordenamiento juridico tales como:

§ La total seperación de biens
§ La separación de bienes, pero con una participación en las ganancias
§ La sociedad legal de gananciales
§ Renunciar al regimen legal de gananciales
§ Cualquier otro regimen que combine estas posibilidades, siempre que no infrinja la ley, la moral o las buenas costumbres
§ Por razón de que la falta de capitualciones matrimoniales implica que el matrimonio se contrae bajo el regimen de la socieda legal de gananciales, hemos sotenido que las estipulaciones recogidas en el contrato de capitulaciones deben ser claras y precisas. A su vez, deben interpretarse estritamente en todo lo que afecten el regimen económico matrimonial.

Ø Decisión:
§ La inclusion de dicha cláusula fue estipulada para conferirle carácter ganancial únicamente a los bienes adquiridos ocn posterioridad a la celebración del matrimonio.

§ Na interpretación integrada de las cláusulas contractuales en controversia, así como un análisis de lo declarado por las partes, nos convence de que la escritura de capitulaciones matrimoniales estableció tal y como sostiene el sr. González un regimen cuais ganancial para todos los bienes que las partes adquirieran luego de que se celebrara el matrimonio, pero preentes al momento de otorgar la escritura pública es decir de los bienes que cada uno tuviera antes de contraer matrimono.

Ambos conyuges tienen derecho a participar en todos los bienes adquieridos durante el matrimonio, con exclusión de los que provengan de los bienes privativos de cada uno
Hechos: La recurrente contrae matrimonio con el recurrido el 26/febrero/1955. A la fecha el recurrido poseía 3 fincas de 93.795, 33.33 y 17 cuerdas, sostenían ganado, casas viejas y una casa máquina para procesar café. Poseía una tahona y una finca de o.331 cuerdas y 2 casa. Al pasar los años y esfuerzo mutuo las fincas y otras fueron explotadas mediante cultivo y recolecta de frutos menores. Se edificaron estructuras para el uso familiar, escolar y residencial de los obreros. Adquirieron bienes muebles e inmuebles. Económicamente prosperó. En 1969 surgieron discrepancias conyugales. La recurrente dejo el hogar y comienza a vivir separada. El 31/julio/1970 el recurrido presenta demanda de divorcio por abandono. La recurrente reconvino por trato cruel y adulterio. EL T. Sup. adoptó varias medidas para proteger los bienes gananciales, el 12/octubre/1971 se designó un Administrador Judicial y la publicación por Edicto Informativo de la contienda y sin la autorización judicial no sería gravada la sociedad conyugal por deuda de sus miembros. El Administrador realizo inventario de bienes y rindió su informe. Este fue relevado por diferencias con la recurrente. El 7/abril/1972 el tribunal dictó sentencia archivando el caso. El 21/abril el recurrido radica acción alegando separación, la cual fue archivada el 7/junio/1972 por desistimiento. El 16/noviembre la recurrente inicia divorcio por separación, archivado por sentencia el 6/mayo/1973. El 7/diciembre ella radica acción por la misma causal, la cual culmina con sentencia de divorcio 9/mayo/1973 y viene final y firme el 8/junio. En 1970 los esposos Montero-García habían cesado toda vida matrimonial y con el transcurso del tiempo se agudizaron las diferencias a sus respectivos derechos en el orden económico y patrimonial. Meses después del matrimonio, los ex cónyuges radican en pleitos separados dirigidos a la liquidación de la SLG, estos fueron consolidados.

EL T.P.I. acogió la mayoría de las conclusiones de hecho del Informe y dicto sentencia reconociendo el carácter privativo de algunos bienes inmuebles, naturaleza ganancial de otros, deudas y créditos de la sociedad y sus miembros, y la eventual tasación de edificaciones y ventas de las mismas.
No conforme la recurrente pide revisión.
Controversia: ¿Son privativas o gananciales los inmuebles contraídos antes del matrimonio, el esfuerzo y trabajo de los cónyuges, las deudas contraídas?

Decisión:
Fundamentos:A. Mejoras en la Finca Privativa del Recurrido Montero
Se cuestiona la validez de la siguiente conclusión del tribunal a quo: "Las plantaciones de cafe y frutos menores que durante el matrimonio puedan haber sido sembradas en las fincas privativas del señor Montero Saldaña son privativas de él. La sociedad tiene derecho a que se le abone y pague lo invertido por ella para llevar a cabo dichos sembrados ... un valor a dichas siembras, esto es, al costo para obtener las plantas y sembrarlas de $ 6,000.00, que Don Apolinar abonará y pagará a la sociedad."
La exposición jurídica es correcta, pero en su aplicación fáctica erró el tribunal de origen. Obra en autos prueba fehaciente de carácter testifical y documental que nos permite concluir que durante el matrimonio se aumentaron las plantaciones y producción del café no sólo en las fincas privativas del recurrente--incluyendo la identificada como ""Pedro Alberto Pérez''--sino en una ganancial de 12 cdas.

En atención a la prueba pericial y los elementos de juicio valorativos relativos a # o % de cuerdas, años de sembradas y costos, se deduce que: a la fecha de la disolución matrimonial el recurrido Montero tenía 86 cuerdas de café sembrado en fincas privativas de las cuales 64.5 cuerdas (75%) habían sido sembradas antes de su matrimonio y el remanente de 35.5 cuerdas (25%) después del matrimonio; en términos pecuniarios ello representa que la sociedad ganancial aportó la cantidad neta de $ 12,701.90 (35.5 x $ 357.80). Las 14 cuerdas de la finca ""Pedro A. Pérez'' fueron sembradas totalmente durante el matrimonio, lo cual significa que la entidad conyugal desembolsó la suma de $ 5,009.20 en mejorarla. (14 x $ 357.80.) Ambas partidas totalizan $ 17,711.10 que representa la cuantía total de mejoras invertidas por la sociedad en bienes privativos del recurrido Montero que debe abonarle a aquélla. Procede aumentarse la suma de $ 6,000.00 adjudicada por el tribunal sentenciador a $ 17,711.10
B. Reclamación sobre mitad de la Partida de $ 23,296.70 en concepto de subsidios del Departamento de Agricultura
SEGUNDO ERROR: "Al resolver, en contrario a lo que demuestra la prueba y estipularon las partes en la conferencia antejuicio, que la finca llamada 'Pedro Alberto Pérez' es un bien privativo del recurrido y no de la sociedad de gananciales. ''

Doctrina Art. 1307
El régimen de gananciales prevaleciente reconoce, el patrimonio individual de cada cónyuge separado del de la sociedad. El título de origen será lo determinante, independientemente de los cambios o modificaciones que tales bienes experimenten. Sucn. Santaella v. Srio. de Hacienda Frente a reclamaciones recíprocas de los cónyuges, la procedencia privativa de un inmueble no pierde tal carácter por el hecho de invertirse posteriormente fondos pertenecientes a la sociedad de gananciales

Habiéndose cuestionado la supuesta estipulación; resultando ésta contraria a la teoría de la parte; el exceso de la encomienda del Comisionado; y siendo meridianamente clara la prueba sobre el origen privativo del dinero con la cual se adquirió, resolvemos que el error no fue cometido.

TERCER ERROR: ""Al confirmar las conclusiones del Sr. Comisionado al efecto de que la sociedad de gananciales habida entre el recurrido y la recurrente era deudora de $ 15,333.75 a Francisco Vélez, Inc., de $ 15 mil al Banco de Ponce, de $ 840.00 a Emilio Seda, Inc., y de $ 6 mil por la sentencia dictada por el T. Dis. en el caso sobre daños y perjuicios.'' En este tercer señalamiento se impugna el haberse impuesto a la sociedad el pago de varias partidas que a juicio de la recurrente no procedían.

A. Deuda de Francisco Vélez, Inc.
Art. 101 CCivPR
Hasta el preciso día en que el procedimiento de divorcio se inicie judicialmente, la separación de bienes que produce el divorcio, no perjudicará a los derechos adquiridos con anterioridad por los acreedores, según el artículo 1331 del Código Civil de Puerto Rico. Desde la fecha en que se celebre el matrimonio hasta la fecha en que se inicie judicialmente el procedimiento de divorcio, hasta la radicación de la demanda de divorcio, cualquiera deuda contraída por el marido, o por la mujer en los casos apropiados, afecta directamente todos los bienes de la sociedad de gananciales, independientemente de la separación de bienes, que entre los cónyuges divorciados, produce el divorcio. Almeda v. Registrado y Almeda v. Tribunal Superior Es de aplicación el principio recogido en el transcrito artículo y por lo tanto ineludible concluir que la entidad ganancial Montero- García sólo responde válidamente de la cifra de $ 4,282.32 y no de $ 15,333.75

B. Deuda de $ 15,000.00 al Banco de Ponce
El Comisionado y el tribunal concluyeron que la sociedad de gananciales adeudaba $ 15 mil al Banco de Ponce satisfecha por la recurrente Sra. García con dinero de su propio peculio, reconociéndosele a su favor un crédito contra la sociedad conyugal. Ante nos ella cuestiona esta determinación alegando que $ 12,500 fueron préstamos tomados por el recurrido Montero después de incoarse la primera demanda de divorcio, no pueden cargarse al patrimonio ganancial. No le asiste la razón. Los $ 12,500.00 tomados por el recurrido Montero los días 1 de octubre y 9 de noviembre de 1970, ya radicada dicha acción, fueron satisfechos por éste el 14 de enero de 1971 cuando todavía prevalecía el proceso. Por ende subsistía la deuda de $ 15 mil de carácter ganancial al 6-29-70.
C. Deuda de Emilio Seda, Inc

Se cuestiona la cantidad de $ 840.00. La teoría de la recurrente es que no existe prueba en el récord que establezca ese hecho. Tiene razón. La Exposición Narrativa refleja que el único testigo para sostener esta partida fue el Sr. José Antonio Echevarría, administrador de la corporación aclaró que desde el 1969 no había tenido negocios con Montero, y que desde entonces nada le debía; que le proveyó materiales de construcción, pero se los había pagado. Más que insuficiencia de prueba, la desfilada contundentemente demuestra la inexistencia de la deuda, tal como lo reconoció su abogado al manifestar ante el Comisionado que se había cometido un error.

D. Demanda y Sentencia en Cobro de Daños y Perjuicios contra el recurrido

Se objeta la cuantía de $ 6 mil por sentencia recaída en el caso de Salvador Rivera Santiago, demandante vs. Apolinar Montero Saldaña y Juan Pérez Vargas, demandados sobre Daños y Perjuicios el 12 de julio de 1971 en el T. Sup. Salvador Rivera Santiago demandó al recurrido Montero por $ 20,980.00 por daños ocasionados por el funcionamiento negligente del vehículo Ford Pick-Up propiedad de éste ocurrido el 22 de noviembre de 1970, en ocasión de haber el codemandado, Juan Pérez Vargas, empleado del recurrido, impactado el caballo que montaba Rivera Santiago

El abogado de Montero aceptó las alegaciones relacionadas con la capacidad de las partes, la propiedad del recurrido sobre el vehículo, y que Juan Pérez Vargas era su empleado. Se dictó sentencia contra el recurrido condenándole al pago de $ 6 mil mas costas y $ 600 honorarios de abogado. Los procedimientos de ejecución de la sentencia se dirigieron contra una propiedad de la sociedad de gananciales y el abogado del demandante pidió se enmendara la orden de embargo para que esta se dirigiera contra la participación del recurrido en las fincas embargadas, solicitud a la cual sin objeción del Sr. Montero accedió el tribunal, embargándose en su consecuencia únicamente la participación del recurrido en las fincas señaladas.

En las circunstancias antes apuntadas el haberse cargado esta deuda a la sociedad ganancial constituyó un error. Primeramente, la sociedad legal de gananciales nunca fue hecha parte de los procedimientos; en segundo lugar, cuando ocurrió el accidente ya se había radicado la primera demanda de divorcio; y en tercer lugar, no se demostró que la gestión que desempeñaba el conductor empleado de Montero fuera una para beneficio, directo o indirecto, de la sociedad conyugal. En Lugo Montalvo v. González Mañón, en casos de responsabilidad civil extracontractual, la responsabilidad será personal o de la sociedad de gananciales según los hechos que la produjeron. Generalmente se reconoce que si la acción o gestión del marido aprovecha económicamente la masa ganancial, la responsabilidad también será a cargo de dichos bienes.
La doctrina invocada por el tribunal de origen para sostener la partida expuesta en Vargas Vargas v. Belthor Cáceres Corp., no es de aplicación al caso Asumiendo que el vehículo fuera ganancial, subsistirán lagunas circunstanciales anteriormente apuntadas. La responsabilidad impuesta en virtud de la Sec. 13-101 de la Ley de Vehículos y Tránsito, es con referencia a terceras personas perjudicadas, y no puede ser norma para determinar las obligaciones entre sí por reclamaciones de unos excónyuges en el proceso de división y liquidación de la sociedad de gananciales
Ø Hechos:
§ El 2 de mayo de 1995 Gil Enseñat y Marini roman otorgaron capitulaciones matrimoniales. Estas fueron firmadas por la madre de gil ya que en ese momento ella era menor de edad. El 6 de mayo de 1995 se casan y firman ambos padres. 4 años más tarde se separan por acuerdo mutuo. Y el 31 de octubre del 2002 Gil Enseñat presenta una demanda sobre division de bienes impugnado las capitulaciones matrimoniales por entender eran invalidas por no comparecer ambos padres el sr. Marini entiende que son válidas por carecer de nulidad radical.

Ø Derecho:
§ Los futuros cónyuges pueden pactar en las capitulaciones matrimoniales el regimen económico que enteindan procedente y conveniente.

§ Art. 1267. Los que se unan en matrimonio podrán otorgar sus capitulaciones antes de celebrarlo, estipulando las condiciones de la sociedad conyugal relative a sus bienes presents y futuros... a falta de capitulaciones o ccuando éstas sean nulas o insuficientes, los cónyuges se casan bajo el regimen supletorio de la sociedad de gananciales.

§ La válidez del contrato de capitulaciones depende de dos supuestos básicos:

§ Que conste en escritura pública- se trata de un requisite de forma ad solemnitatem del cual depende la existencia y validez de las capitulaicones. Las capitulaciones matrimoniales que no consten en escritura pública carecerán de validez y eficacia pues, según se ha entendido, estamos ante una condición para la existencia de la escritura y no ante un mero requisite de forma

§ Que hayan sido otorgadas antes de la celebración del matrimonio- doctrina de inmutabilidad de las capitulaciones el cual establece que luego de celebrado un matrimonio no se podrán alterar las capitulaciones otorgadas.

§ Las capitulaciones permiten regular los derechos de los esposos sobre sus bienes respectivos, los intereses de los hijos y de la familia los intereses de terceros que contratan con uno u otro espsos y en definitive, el interés ocial del matrimonio.

§ El menor que con arreglo a ley pueda casarse, podrá también otrogar sus capitulaciones matrimoniales; pero únicamente serán válidas si a su otrogamiento concurren las personas designadas en la misma ley para dar el consentimiento al menor a fin de contraer matrimonio.

§ En el caso de que las capitualaciones fuesen nulas por carecer del concurso y firma de la spersonas referidas y de ser válido el matrimonio con arreglo a la ley, se entenderá que el menor lo ha contraído bajo el regimen de la sociedad de gananciales.

§ Enseñat no está prescrita toda vez que lo nulo nunca tuvo vida jurídica por lo cual es posible en cualquier momento decretar la nulidad del contrato.

Ø Decisión:
§ En el presente caso, le correspondía a ambos progenitors de gil Enseñat quiens compartían la patria potestad sobre ella comparecer al otorgamiento de las capitulaciones matrimoniales de su hija.
1. No fueron válidas las capitulaciones otorgadas en el presenta caso, toda vz que el padre no presto su constenimiento siendo las capitulaciones radicalmente nulas, las mismas nunca tuvieron vida jurídica. Nunca existió termino para impuganr su validez. Siendo esto así la acción presentada por Gil Gil enseñat v. Marini Román, 167 DPR 553
Ø Hechos:
§ La sra. Robles demanda a la UPR en daños y perjuicios. Los demandados presentan una moción de desestimación por ser la mujer casada y habiendo demandado a su propio nombre no tenía causa de acción pues le correspondía a la SLG.

Ø Derecho:
§ Art. 1298 CC: La sociedad de gananciales se regirá por las reglas del contrato de sociedad en todo aquello en que no se opongan a lo espresamente determinado por este capítulo.

§ Tenemos que conlcuir que el legislador no incluyó ni pensó incluir el cuerpo de la mujer casada, o del marido, según sea el caso, como un bien sujeto al comercio de los hombres., Esto ya es una razón para pensar que la compensación que se recibo como el equivalente pecuniario de un miembro del cuerpo perdió o dañado debe ser privativo y no ganancial.

§ El art. 1307 no tiene otro efecto que el de imponer el peso de la prueba sobre el cónyuge que reclame determinados bienes del matrimonio como suyos. es una regla de carácter evidenciaría y nod e carácter sustantivo. Su inclusión en el código no tuvo elpropósito de establecer que todo bien cuya clasificación no haya sido previamente dterminada ahbrá de clasificarse como ganancial, sino de establecer que es necesario demostrar la naturaleza del privativo de todo bien que se reclame como tal.

§ La sociedad de gananciales de nuestro código es una sociedad de ganancias de beneficios.

§ La comepensación tiene el propósito de reparar el daño causado. Como no se puede hacer en especie se hace pagando su equivalente en dinero.

Para que algo pueda pasar a formar parte de la sociedad e gananciales, tiene que ser una ganancia o un beneficio, hay que la sociedad conyugal es una de proechos,d e ganancias, de beneficios.La indemnización es reparadora
A. Hechos: (2 casos consolidados)

o La Sra. Echevarría estuvo casada con Teodorico Pérez. Esta alega que durante ese tiempo se adquirió una propiedad en Rio Piedras.

o La Sra. Echevarría presentó demanda sobre división de gananciales contra Teodorico Pérez, representado por su tutora (Hija) Rayda Pérez de Cabanillas.

o Como el Sr. Teodorico murió, la codemandada (tutora), comenzó a comparecer a nombre de la parte demandada. La demanda se convirtió en contra de la Sucesión.

o La mayoría del suceso del caso fue problema con los procedimientos civiles (Regla 39.2 (b)) y malas gestiones del abogado, que prolongaron el caso por más de 6 años (desde 1982-88). Se solicitó desestimación por la inactividad pero fue denegado. No es relevante para el caso.

o La nueva abogada solicitó:
§ Emplazar al hijo.
§ Solicitó la anotación de aviso de demanda en el Registro de la Propiedad. (Prop. de Río Piedras)

o TPI autorizó ambos. Además mediante resolución señaló aviso de pleito grava la propiedad que se pretende vender.

o La codemandada (Hija) notificó y pidió autorización al tribunal para vender la propiedad.

o En relación con el permiso para vender la propiedad objeto del litigio, el tribunal emitió una resolución mediante la cual indicó, que sobre ésta se había anotado aviso de demanda pendiente en el Registro de la Propiedad.


o El hijo presentó moción para solicitar la desestimación del caso por:
§ falta de jurisdicción
§ inactividad por un período de más de seis (6) meses.


o El tribunal la denegó.

o Recurren al TS señalando los siguientes errores:
§ Hermana (Hija):

· (1) que erró el tribunal de instancia al no desestimar la demanda
a. (2) (2) que erró al permitir la anotación por la codemandada Pérez de Cabanillas, que al otorgarlo, Don Teodorico estaba casado con Doña Alicia

b. (2) que compareció solo a su otorgamiento

c. (3) que Don Teodorico aseveró haber adquirido la propiedad objeto de la anotación preventiva en pago de una hipoteca mientras aún estaba casado con Doña Alicia

d. (4) que en dicha propiedad construyó, también, durante el matrimonio con Doña Alicia, una estructura residencial.
Según el Art. 1301 hay una presunción de que los bienes adquiridos durante el matrimonio son gananciales.

2. Cuando uno de los cónyuges comparece solo al Registrador de la Propiedad y solicita que el título de un bien presuntivamente ganancial sea inscrito como de su exclusiva pertenencia, dicho asiento no prejuzga la naturaleza privativa o ganancial de la propiedad. El principio de inscripción tiene como axioma que ""el hecho de que se tenga inscrito un derecho real, no. . . hace [a la persona] titular si de acuerdo con las reglas del Código Civil realmente no lo es.

3. TPI actuó corresctamente para ordernar la anotación.
4. El tribunal no prohibió la venta de la propiedad, simplemente hizo la anotación para notificar a terceros interesados en la propiedad. No se cometió ese error.
5. El TPI no abusó de su discreción con el nuevo emplazamiento.
6. TS confirma TPI.
Ø Hechos:
§ Sra. Pujol contrajo matrimonio con el Sr. Gordon en 1978, bajo e l regimen de sociedad legal de gananciales. En 1994 Gordon fue admitido al ejercicio de la profesión (abogado) y asumió representación legal de unos menores de edad. EL 19 de julio de 1994 se dio el divorcio y posteriormente een septiembre se archiva, en 1995 recibo por dicho pleito los honorarios de 48,620.00. En 1999 Pujols insta demanda de liquidación de bienes y areclama dicha suma como ganancial.

Ø Derecho:
§ La sociedad legal de gananciales es el regimen económico matrimonial establecido por nuestro C.C. de forma supletoria en ausencia de capitulaciones matrimoniales o cuando éstas son insuficientes.
§ La sociedad de gananciales comienza el día de la celebración del matrimonio y concluye con la disolución de este ya sea por muerte nulidad o divorsio.
§ El marido y la mujer harán suyos por mitad, al disolverse el matrimonio, las ganancias o beneficios obtenidos indistintamente por cualquiera de los cónyuges durante el mismo matrimonio.
§ Se consideran gananciales todas las formas de retirbuir la actividad productora de cualquiera de los cónyuges.
§ La remuneraciones product del trabajo o industria de los cónyuges también pueden considerarse como frutos, los cuales se reputan gananciales.
§ Los salaries u honorarios se devenguen durante el matrimonio, pero se perciban luego de decretado el divorcio
§ Para adjudicar como gananciales o privativos los honorarios percibidos por uno de los cónyuges, es preciso atender al moemtno en el que se devengaron. Cuando los honorarios se devenguen durante el matrimonio, serán gananciales aunque se perciban luego de disuelto el vínculo.



Ø Decisión:
§ El hecho de que lso honorarios sean contingents no los excluye de lso ingresos product del trabajo o industria de los cónyuges, reputados en nuestro C. C. como bienes gananciales.
§ Por tratarse de honroarios devengados durante la vigencia del matrimonio y luego de su disolución, entendemos que la solución más prudente y jsuticiera es adopter la norma del momento en que los misms fueron devengados. Cónsono con lo anterior, cuando lso honrariso se devenguen y perciban durante el matrimonio, se reputarán gananciales.

§ En la eventualidad que los honorarios se devenguen en parte durante el matrimonio y en parte luego de su disolución, pero sean percibidos luego de disuelto éste,s erá necesario determinar la porción devengada durante el matrimonio y la devengada luego la disolución. Aquella parte devengada durante la vigencia del matrimonio, será ganancial y, por ende habrá que dividirla por mitad entre ex comyuges, indpenedientemente del tiempo en el que los honrarios sean percibidos. La porción devengada luego de la disolución del vínculo matrimonial,s erá privativa del cónyuge que haya prestado sus servicios profesionales. A tenor de lo atenrior de la presunción de ganancialidad establecida en el C. C. el cónyuge que alegue que los honorarios fueron devengados extinta la sociedad de gananciales, tendrá el peso de la prueba para demostrar su carácter privativo.
Ø Hechos:
§ El sr. Ramos y la sra. Rios adquirireron un solar ubicado en Trujillo Alto. Pidieron una hipoteca a Universal Funding Corporation quien condicionó la misma a la venta de un solar privativo de la sra. Rios. La misma aportó 25,000 dólares de los cuales 12,750, provinieron de la venta del solar privativo y la otra parte de una donación a la sra. Por ende realizaron una escritura de compraventa haciendo la salvedad del total de la sociedad de bienes gananciales y del total privativo que le correspondía a la sra. Rios, distribuyéndolo de manera que el 14.42% era privativo y el restante 85.58 era de la sociedad legal de gananciales. La Registradora denegó la inscripción al registro de la propiedad por entender que el art. 1307 del C.C. prohíbe la indivisión.



Ø Derecho:
§ Art. 1307 C.C.: Se reputan gananciales todos los bienes del matrimonio mientras no se pruebe que pertenecen privatimanente al marido o a la mujer.
§ La mujer casada puede adquirir durante el matrimonio bienes inmuebles, siempre y cuando se ahga constar y se justifique en la escritura el carácter privativo de la adquisicón.
§ Como resultado de este negocio o transacción surge la figura de la comunidad ordinaria que habrá de regirse por la normativa de la comunidad de bienes, concurriendo a la misma, de una parte, la pareja colectivamente y de otra el espos o esposos titulares individuales.

Ø Decisión:
§ No existe ningún precepto legal que impida que una finca perteneciente en parte a uno de los cónyuges y en parte a la sociedad de gananciales se inscriba en el regristro de la propiedad, expresando desde luego la parte proporcional correspondiente a cada una de las dos distintas entidades.
§ Las escrituras de compravente e hipoteca suscritas entre la sociedad legal de gananciales, compuesta por el sr. Ramos y la sra. Ríos y Levitt Homes PR Incorporated son válidas en derecho y, por tanto, se expide el auto y se ordena a la Resigradora la inscripción de dichas escrituras una vez haya sido acreditado el carácter privativo de lso fondos adquiridos por la sra Ríos mediante donación, y utilizados para la compra de la propiedad.
Ø Hechos:

§ El sr. Victor Urbino en 1988 debamdó a san Juan Racing Assoc. INc. haciendo reclamos de daños por lucro cesante debido a que su yegua Dindi U tuvo un accidente durane su entrenamiento rutinario. El nunca hizo alegación de estar casado y no es hasta un pliego de interrogatorio que reveló que estaba casado. Los demandados piden que se desetime el pleito por la yegua ser parte de la SLG y por ende la acción pertenecer únicamente a esta.

Ø Derecho:
§ Art. 91 C.C: Cualquier de los conyuges podrá representar legalmente a la sociedad conyugal. Cualquier acto de administración unilateral de uno de los cónyuges obligará a la sociedad legal de gananciales y se presumirá válido a todos los efectos legales.
§ Tanto el espos ocmo la esposa, tienen capacidad de iure para representar a la sociedad de gananciales.
§ La mejor practca en acciones donde se reclaman y protegen intereses gananciales es incluir a ambos cónyuges y mencionar (hacer parte) a la SLG. Sin requieren reconocer plenamente que un cónyuge tiene la capacidad legal necesaria para reclamar daños gananciales sin tener que incluir o mencionar en la demanda la SLG y al otro cónyuge.

Ø Decisión:
§ Cuando uno de ellos comparece judicialmente y hace un reclamo de naturaleza ganancial (esté así alegado o no), si posteriormente se prueba, ha de estimarse la acción en nombre de la SLG, sin que la omisión incial de una alegación al respecto sea defectuosamente fatal.

§ Lo alegara o no el Sr. Urbino, la prueba reveló el carácter ganancial de su reclamo. Estamos ante la presencia de un acto unilateral de uno de los cónyuges al amparo de su facultad de iure para dminsitrar y representar judicialmente a la SLG.
La prueba enmendó y subasano la omisión de parte indispensable y por ende, no procede la desetimación
Ø Hechos:
§ Rivera Rodríguez y Rivera reyes contrajeron matrimonio el 24 de junio de 1972 bajo el régimen de SLG. En 1991 la sra. Rivera Rodríguez presenta una demanda de divorcio por trato cruel que posteriormente enmienda la demanda en conju
nto con el sr. Rivera Reyes para divorciarce por acuerdo mutuo. Establecieron que durando el matrimoio, se adquirió una casa, muebles y enseres del hogar, auto Mazda y Toyota corona. Adicional quedaron en que la sra. Rivera Rodíguez se iba a quedar en la casa y posteriormente vendería la misma y la dividirían a la mitad la venta de la casa. En 1999 la hija se casa y la sra. Rivera Rodríguez coninua viviendo la casa. En 2002 el sr. Rivera Reyes presentó una moción de ejecución de sentencia alegando que la sra. Obstaculizaba la venta del inmueble, y que el solar era un bien privativo por lo que le correspondía ese crédito a el y que además le debía pagar renta por el tiempo que vivió allí luego de que su hija contrajera nupcias, por su parte la sra. Rivera Rodríguez alegaba que en las estipulaciones del divorcio se estipuló el inmueble completo y que por ende no se podía reclamar como privativo.

Ø Derecho:
No se aceptará petición alguna de divorcio bajo los principios enunciados sin que las partes adjunten las estipulaciones § correspondientes sobre la división de sus biens, el sustento de las partes y otras consecuencias de divorcio
§ Las estiuplaciones sucritas por las partes contenidas en una petición de divorcio por la causal de consentimiento mutuo, consittuyen un contrato de transacción judicial que las obliga
§ A pesar de que el contrato de transacción tiene efecto de cosa juzgada, esto no opera para impedir que el juzgador interprete su extensión yu aplicación al prelito judicial en que se levanta como defensa.
§ Cuando en figeroa Ferrer v. ELA resolvimos que en casos de divorcio por la causal de consentmiento mutuo no se eaceptará petición alguan de divorcio sin que las partes adjunten las estipulaciones correspondientes sobre la división de sus biens nos referimos a BIENES DE NATURALEZEA GANANCIAL.
§ ArT. 1304 c.c.: laS EXPENSAS Útiles echas en los biens peculiares de cualquiera de los cónyuges mediante anticipaciones de la coiedad o por la industria del marido o de la mujer, son gananciales. Lo serán también lso edificios construidos durante el matrimonio en suelo propio de uno de los cónyuge a quien pertenzca
§ Cuando se construyen edificaciones a costa del caudal de la sociedad legal de gananciales en el suelo de la excluisva propiedad de uno de los cónyuges, dichio principio general dcede ante la excepción que enmarla la aplicación de la referida figura jurídica, una vez ocurre la accesión a la inversa, el sulo pasa a tener la oncidición de ganancial, reconociéndose al momento de la liquidación de dicha sociedad un crédito por el importe del valor del suelo al cónyuge que lo aportó a la misma.


Ø Decisión:
§ Durante un proceso de divorcio bajo la causal de consentimiento muto , lo biens que necesarimente tiene que ser objeto de avalúo, inventario, liquidación y adjudicación son aquellos adquiridos con fondos de la sociedad legal de gananciales. Un cónyuge que aporta a un matrimonio contraído bajo dicha sociedad, biens de naturaleza privativa, o que adquiere bienes de tal naturaleza luego deonctraer matrimonio, no viene obligado a hacer reserva de los mismos ni a estipular asuntos relacionados a estos durante el procedimiento de divorcio bajo la mencionada causal. Por la misma razón tampoco viene obligado a litigar y obtener sentencia que declare el carácter privativo de dichos biens, previo al decreto de divorcio. Bajo el ordenamienot jurídico vigente un juesz no tiene que disponer de los bienes privativos de los ex cónyuges en una sentencia de divorcio por la causal de consentmiento mutuo. La sentencia que se dicte, una vez adiviene final y firme, tiene efecto de cosa juzgada en relación con los bienes de naturaleza ganancial que fueron objeto de consideración judicial como parte del proceso de disolución matrimonial. No obstante, no tiene tal efecto sobre los bienes privativos de los repsectivos ex cónyuges ni sobre los bienes gananciales que no fueron objeto de consideración judicial durante dicho proceoso.

§ La sentencia no hace mención alguna del solar en controversia. Irrespectivo de si es un bien privativo o un viene ganancial, el solar no fue objeto de consdieración ni adjudicación judicial. Bajo tales circunstancias, la referida sentencia de divorcio no tiene autoridad de cosa juzgada sobre dicho solar.
§ Estos hechos indisputables configuraron la figura jurídica de la accesión a la inversa. Ciertamente, consumada la construcción de la casa en el solar privativo del sr. Rivera reyes, dicho solar dejó de tener tal carácter y se convirtió de foram integral con la cas en un bien ganancial. En ese momento, el sr. Rivera Reyes adquirió un derecho de crédito por el importe del valor del solar.
Juan Rosario Medina estuvo casado con la Sra. Minerva Torres desde enero de 1973 hasta el 29 de octubre de 1984, procreando dos hijas. Rosario ingresó a trabajar en el gobierno en el 1980, acogiéndose al plan de seguro de vida que provee la asociacion de empleados a sus socios. Se acogió al seguro el 4 de junio de 1984 y se divorció el 29 de octubre de ese mismo año. Solo estuvo pagando primas 4 meses mientras estuvo casado con Torres. El 20 de septiembre de 1985 se casó con Isabel Díaz. Permaneció casado con ella hasta fallecer. De las primas pagadas, pagó cinco años estando casado con Isabel. Al morir, no había designado beneficiarios en relación el seguro de vida. La Asociacion procedió a dividir el dinero entre las dos hijas menores de edad y la viuda. La Sra. Minerva solicitó al tribunal que le ordenara a la Asoc. Que consignara en el tribunal una suma igual a la cantidad de dinero que dicha Asoc. Ya le había satisfecho a la Sra. Isabel Díaz en relación con el seguro de vida, el programa de duplicación de ahorros y la cuota viudal usufructuaria. El TPI sin vista alguna ordenó a la Asoc. La consignación de la suma exigida. Certiorari.


Fundamentos:
· De acuerdo con el Art. 1307 debe considerarse el importe de esta póliza como parte del caudal de la sociedad de gananciales extinguida por muerte del asegurado y bajo esta premisa procederse a su distribución.
· Si ello es así en cuanto al seguro de vida, no hay razón para no aplicar el mismo razonamiento en cuanto al programa de duplicación de ahorros.

Decisión: RevocaAsociación de Empleados ELA v. Torres, 134 DPR 637 (1993)
El 23 de abril de 1991, se decretó la disolución del matrimonio entre Margarita Carrero y Manuel Santiago por la causal de trato cruel. Se le otorgó a la señora Carrero PP y custodia de los 3 hijos.La pensión para los menores era de $200.00 quincenales. Por no haber cumplido con el pago de la pensión, instancia ordeno que los fondos consignados en el BPPR se retirase la cantidad de lo adeudado y el remanente pasaría a formar parte de la pendiente división de bienes gananciales. El 30 de enero de 1992, Santiago presentó sentencia para que declarase que los fondos en el plan de compensación diferida eran privativos. El tribunal declaró con lugar la moción.

Decisión: Confirma

Fundamentos:
· Son de carácter ganancial los fondos que tenía acumulados el demandado en el plan de compensación. Dicho plan no era propiamente un plan de retiro ni exhibía las características especiales que en el caso de la pensión por retiro nos llevaron a hacer una excepción al principio normativo general conforme al cual toda forma de retribución de la actividad productiva de un cónyuge tiene carácter ganancial.

· Los fondos en cuestión se acumularon en el plan bancario precisamente durante los años que Santiago Feliciano y la señora Carrero estuvieron casados como productos del trabajo de uno de los cónyuges.

· "Los fondos en el plan de compensación diferida no eran primordialmente un seguro de dignidad para la subsistencia del empleado en la etapa final de su vida sino que eran dineros que podían ser retirados por el empleado antes de su jubilación si éste encaraba dificultades económicas serias o si dejaba su empleo en el banco. Los fondos más bien eran una retribución por servicios cuyo pago el patrono postergaba porque fiscalmente era conveniente tanto al patrono como al empleado.

· "Resolver que los fondos en disputa son de carácter privativo por el solo hecho de ser arte de un plan patronal de compensación diferida constituiría permitir una manipulación de las obras fiscales y patronales."
El 24 de agosto de 1970, poco después del mediodía, dona Claudia E. Pérez de Franco sufrió una caída mientras bajaba las escaleras exteriores de un edificio propiedad de Mayagüez Building, Inc., conocido como el Mayagüez Shopping Center, que había sido abierto al público hacia tres o cuatro semanas. Era una escalera ancha, con barandas de metal a ambos lados, a las cuales aún no se habían instalado pasamanos. Tampoco estaba provista de una baranda central. La Sra. Franco se hallaba en estado de embarazo, vestía un ancho traje de maternidad y usaba zapatos de tacón bajo. Mientras descendía las escaleras junto a la baranda del lado izquierdo, pisó en un hueco de un escalón en que faltaba una loseta y perdió el equilibrio. Se agarró de la baranda más cercana, pero el metal le causó una cortadura en la mano. Instintivamente soltó la baranda, trató de agarrarse de otra persona, pero no pudo, y rodó escaleras abajo siete u ocho escalones. Por ser empleada de la Administración de Fomento Cooperativo. Fue oportunamente compensada por el Fondo del Seguro del Estado. Transcurrido el plazo que la ley concede al Fondo para instar demanda de subrogación, la Sra. Franco y su esposo presentaron demanda contra la Mayagüez Building Inc. y su aseguradora para resarcirse por los daños que ambos alegaron haber sufrido. La causa de acción de su esposo fue desestimada por haber prescrito, pues la demanda se presentó el 6 de febrero de 1975. Estaban peleando el dinero del lucro cesante por haberlos decidido fondos gananciales.

Fundamentos:

· El lucro cesante es una pérdida de naturaleza económica que se traduce en daños. No se concede indemnización por este concepto para restituir o sustituir la integridad física de la persona. Sustituye ingresos provenientes del trabajo.
· Tales ingresos dejados de percibir constituyen por tanto una pérdida para la sociedad de gananciales que, siendo una entidad separada y distinta de los cónyuges que la componen—era quien tenía que reclamarla y no lo hizo dentro del término prescriptivo de la acción.
· La reclamación de la SLG por lucro cesante estaba prescrita al instarse la demanda, defensa que fue oportunamente promovida por la parte demandada.
El 12 de julio de 1975, Carlos Alcalá contrajo matrimonio con Rosa Adelina Díaz. Alcalá se trasladó a estudiar medicina en España. Su esposa permaneció en la isla trabajando de secretaria y luego solicitó un préstamo estudiantil para irse a España. Mientras su esposo estudiaba, Díaz realizaba las tareas típicas del hogar y le asistía en sus estudios. El 10 de diciembre de 1981 regresaron a PR. El 1 de julio de 1982 Alcalá comenzó su año de internado en Fajardo. Su esposa bajaba de SJ y lo ayudaba con la limpieza, ropa, etc. El 30 de junio de 1988 logró subespecialidad en neumología. A los 46 de obtener la subespecialidad, Alcalá abandonó el hogar y demandó en divorcio por trato cruel. Esta formuló reconvención alegando que su esposo mantenía relaciones sentimentales públicas con otras damas. Ante esta reconvención, Alcalá desistió de su reclamación en corte abierta. El 4 de octubre de 1989, el Tribunal Superior declaró con lugar la reconvención decretando la disolución del matrimonio por la causal de trato cruel por parte de él. El 10 de enero Díaz solicitó la división y liquidación de los bienes gananciales. Entre lo que reclamó, incluyó la carrera de medicina, incluso la especialidad y subespecialidad de Alcalá. El Tribunal determinó que la carrera de medicina no tenía que incluirse en el inventario de bienes.
Controversia: Si las aportaciones para uno de los cónyuges obtener un título profesional son bienes gananciales sujetos a inventario y, eventualmente colacionables en la correspondiente liquidación.

Decisión: Revoca

Fundamentos:
· "No obstante, hay bienes que por su naturaleza personalísima son exclusivos de su titular, aunque para su consecución se hubieren destinado fondos del caudal común o empleado la industria, sueldo o trabajo de uno o ambos cónyuges." Esa es la situación que ocurre con un grado académico.

· El titulo resultante de ese esfuerzo no tiene ninguna de las características tradicionales de propiedad -no puede ser vendido, cedido, pignorado, etc.-; termina con la muerte del titular y no es heredable. Por su naturaleza personalísima, no podemos reconocer al cónyuge no titulas un interés propietario en características personales de su consorte.

· En la medida que dichas aportaciones fueron hechas a costa de los bienes gananciales, deberán incluirse en el inventario y eventualmente colacionarse en la liquidación de bienes de la comunidad.

· Tanto las pensiones por retiro como los títulos profesionales son bienes personalísimos no susceptibles de transmisión a otra persona pero su consorte es acreedor a la mitad de las aportaciones efectuadas con dinero ganancial para la consecución de tal título.
José Maldonado Rodríguez fue gerente en el Banco Central Corporation desde enero de 1984 hasta el 13 de agosto de 1990. Fue despedido y el 21 de marzo de 1992 este, su esposa y la SLG demandaron al banco alegando que su despido fue por edad. Alegó que el despido causó daños económicos a la SLG Maldonado-Colón consistentes de los ingresos dejados de percibir y lucro cesante. El banco negó el despido por edad y pidió y obtuvo sentencia sumaria parcial desestimatoria contra la Sra. Colon y la SLG. El TPI determinó que la ley 100 del 30 de junio de 1959 solamente era un remedio exclusivo para un empleado despedido injustificadamente y que no proveía remedio para sus familiares.

Decisión: Revoca

Fundamentos:
· "Dicha compensación por ingresos dejados de percibir es parte y goza del mismo carácter de ganancialidad que le hemos adjudicado al lucro cesante. Y, al referirnos al lucro cesante, lo hemos calificado como ingresos dejados de percibir. Vigente un matrimonio estos ingresos se presumen gananciales."

· La procedencia del lucro cesante no depende del estado civil del obrero.

· "Son compensables no solo los daños que sufre la víctima o el perjudicado directamente por un acto culposo o negligente sino también los daños morales sufridos por las personas vinculadas por lazos de parentesco, afecto y cariño, con la víctima o perjudicado."

· La esposa e hijos de una persona discriminada que sufren daños y angustias mentales, tanto en su quehacer diario en la sociedad como en su desenvolvimiento familiar, tienen una causa de acción separada y contingente.